jueves, 29 de julio de 2010

Dos días y una Noche en el hospital

Me imagino que para nadie es agradable estar en un hospital, pero les aseguro que es aun peor estar en hospital, donde el nombre le queda corto, en los hospitales de muchos países latinoamericanos no reúnen los requisitos higiénicos, de espacio y de tiempo, el exceso de enfermos y la falta de recursos (humanos, técnicos) hace que las filas en estos centros se acerque y avecen sobrepasen las de cualquier procesión o feria,  únicamente lo hacen los privados los cuales le cobran el ojo de la cara una por todos los servicios.

Hace algunos días me toco estar en hospital de Managua, estaba acompañando a mi mama que se sentía nuevamente un poco decaída, la verdad que el apetito se le había cerrado desde hace días y bueno de paso aprovechamos para hacerle algunos de los varios exámenes que hacen falta, a los que no saben mi mama estuvo un poco delicada hace algunos días, podrán leer de esto en mi publicación anterior Mi mami regreso a la vida, Gracias Dios =) 

Que decirles, al inicio pensé en expresar “esta experiencia no la volvería a repetir” los primeros minutos sentía eso, las personas entraban y salían tal cual como hormiguitas, es que la doctora o doctor (habían varios) no terminaba de chequear a uno cuanto tenia dos mas en cola, los pobres no daban abasto. Después de horas y horas de espera, a mi madre le pusieron como tres bolsas de esos sueros energizantes, por fin pasamos a uno de los cuartos, bueno y no les he comentado que yo estuve todo el tiempo con mi madre gracias a que una familiar trabaja en ese hospital, ya que la regla es que el paciente este solo.  Ya en la noche estábamos en un cuarto compartido, porque a mi mama la tenían en observación, había momentos que parpadeaba un instante por el cansancio y ya encontraba uno o dos rostros nuevos, como les decía yo fui una de las pocas privilegiadas de estar ahí, es prohibido que los acompañantes pasen y menos que se queden, yo me quede por recomendación y las pocas personas que estaban eran porque sus familiares enfermos realmente no podían estar solas.

La noche la pase entre malestares, quejidos, llantos y despedidas a un ser querido por parte de otras personas, gracias a Dios mi mami pasa la noche muy bien, pudo dormir gran parte de la  noche. Pero yo casi no pegue el ojo (dormí), la verdad que estuve mas metida en las historias de las personas que nos acompañaban que preocupada por descansar.

Mi mami y yo a los minutos nos hicimos amigas de dos vecinitas, ellas eran ya dos señoras mayores, una era de mucho hablar la otra con costo entonaba alguna palabra, la primera, disculpen no recordar el nombre, pero en ese momento las formalidades se olvidan se es mas neutral, como nos contaba ella estaba ahí por un bajo de azúcar, es diabética hace ya varios años, nos conto varias cosas de su vida, que no tenia hijos, que todas sus hermanas que eran menores ya se habían muerto, que al hospital la habían llevado unos vecinos, y miles de cosas mas, la verdad   que andaba mas activa que una liebre ¿Porque? la doctora de turno le había dicho que en algunos minutos le daban de alta, así que ya se imaginaran.  Son pocos los que pueden escuchar tan reconfortante frase “puede irse a su casa”- Nuestra otra vecina como dije era totalmente lo opuesta, era de poco hablar, muy pasiva, pero no por falta de energía, sino que esa era personalidad, tranquila, calmada, callada, pero agradable al mismo tiempo, de ella si que no supe mucho, solo que tenia dos hijas las cuales conocí, si en las hora de visita, eso si que era un escenario totalmente distinto, las personas ahí cambia su rostro de color gris a multicolor al ver a sus familiares, estos le llevan cosas, ropa, comida, cartas, dinero entre otras cosas, pero les aseguro que los que les hace brillar el rostro, es el ver una cara conocida, la parte fea aquí es que a algunos no les visitaba nadie.

Aparte del mal sabor que deja a cualquiera el estar hospitalizado por todo lo que implica, diré sin lugar a duda que esta pequeña estadía ahí me enseño mucho, saben me di cuento que en momentos como estos, es en donde dejamos muerto nuestro individualismo, egocentrismo, y desinterés por los otros. ¿Porque lo digo? porque nunca en mi vida había visto tanta solidaridad, compañerismo, desinterés y ayuda mutua, habían personas que compartían con otros aunque ellos solo tuvieran un poco porque sabían que el otro tenia menos, si alguien necesitaba una ayuda y estaba en condiciones un poco mas delicado se le ayudaba, hasta yo anduve en esas, aprovechaba cuando mi madre estaba descansando. La verdad que es aquí que mostramos nuestra verdadera naturaleza humana, nuestro lado hermanable aflora sin darnos cuenta, cumplimos con el amar a lo demás sin esperar nada a cambio, la verdad que lo que recibe yo fue una sonrisa y una gracias que se fueron los más sinceros que escuchare en mi vida, ¿Pediría algo más?.. no, me basta y sobra!!!

Que feo es saber que en general  la sociedad nos olvidamos de estas personas, lo peor es que en cualquier momento por cuestiones del destino, tiempo, o cualquier otro incidente podemos llegar a estar en sus zapatos, creo debiéramos de hacer algo ¿no les parece?, bueno no digo que nos vayamos a meter al hospital o que seamos los y las próximas Madre Teresa creo que para eso ya se nace, pero si que pongamos un poco mas de nuestro empeño, si no podemos darles tiempo, pues apoyemos con lo que podamos, comida, ropa, sino pues demos tiempo, visita con algún grupo, aquellas personas que asistan a cualquier iglesia pueden recurrir al área de misiones y podrán incluirse ahí.

 A veces nos  metemos tanto en nuestro mini mundo que nos olvidamos de los demás, bien dice Dios que debemos cuidar de los enfermos, de los huérfanos y de las viudas, para aquellas personas que soy creyentes esta debería ser una tarea más que nace del amor de Dios,  y a los que no creen pues simplemente por el hecho de considerarse humanos y compartir este mundo se convierte en una tarea por amor. Recuerden que uno de los principales mandamientos dado por Jesús después de amar a Dios fue “ama a tu prójimo coma a ti mismo” y un refrán dice “haz el bien sin mirar al quien”, como he dicho antes en otras publicaciones  no tratemos de cambiar al mundo de una sola vez, pero si demos pequeños pasos para que un día el cambio llegue. 

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